30 de junio de 2015

LA OPTIMIZACIÓN SELECTIVA, ¿QUÉ ES?

Podría parecer un título complicado, pero en realidad no lo es; se trata de un conjunto de "pasos a seguir" que propusieron Baltes y Baltes (1990).

Aquí se parte desde el enfoque del ciclo vital en el cual se tiene como base el principio de que el envejecimiento no es un declive, sino un proceso continuo en el cual ocurren pérdidas y ganancias (en otras palabras, puede haber cierto "declive", pero también posibilidades de mejoría y desarrollo de habilidades). 
Ciclo vital - Recuperado de Google Imágenes

A partir de este principio, se proponen tres estrategias que permitirán el adecuado afrontamiento del deterioro físico y/o cognitivo que puede estar presente o iniciándose en el adulto mayor. Dichas estrategias son la selección, optimización y compensación; que, de ser aplicadas por el individuo para enfrentarse a la vida, podrían constituir índices para el envejecimiento exitoso (Freund y Baltes, 1998). 

Esta meta teoría ha sido elaborada y estudiada a lo lardo de las últimas dos décadas desde diferentes perspectivas y contextos (M. M. Baltes y Carstensen, 1996; P. B. Baltes, 1997). Algunos ejemplos incluyen la adaptación consciente y guiada por metas específicas medidas a través de instrumentos de autorreportes, así como también en procesos de corto plazo como la compensación dual de tareas y la diferenciación de regulación emocional en relación a la edad de los participantes (Urry y Gross, 2010).

Optimización selectiva (Baltes y Baltes, 1990) - Elaboración propia

El uso de éstas tres estrategias aparentemente tiene una trayectoria de uso relacionada al transcurso del desarrollo de la personas, en donde la Selección se muestra más importante durante la adultez temprana y media, la Optimización y la Compensación se tornan más importantes en, precisamente, la etapa de adulto mayor (60 a 80 años) y por último, el uso de las tres estrategias muestran mayores dificultades de ser aplicadas por personas mayores de 80 años (Freund y Baltes, 2002). Por último, cabe resaltar que sí existe evidencia de una correlación positiva entre el uso de las tres estrategias y mayores niveles de funcionamiento y manejo de la vida exitosos (M. M. Baltes y Lang, 1997; Freund y Baltes, 2002; Li et al., 2001).

En suma, lo que propone éste modelo es que los adultos mayores tomen un rol activo y que dirijan su propio proceso de envejecimiento dentro de sus posibilidades, así como también que se pongan metas alcanzables y de un valor afectivo significativo.


Referencias:

http://www.morellpsicologia.com/guias/006-FOCAD-01.pdf

http://faculty.virginia.edu/humandynamicslab/pubs/SOCED-Boker-121203-preprint.pdf


Escrito por: Valeria Yáñez Ponce

CENTROS DE ATENCIÓN INTEGRAL AL ADULTO MAYOR (CIAMs)

De acuerdo a la Ley N° 28803, Ley del Adulto Mayor, se hizo obligatoria la creación de estos centros en los locales de salud. En ellos, las personas adultas mayores tienen el derecho de participar libremente de diversas actividades y programas, así como ser acreedores de atención especializada de salud. 

De acuerdo al Ministerio e la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), ministerio encargado de supervisar el cumplimiento de esta ley, deben ser cumplidas ciertas condiciones y servicios que deben existir en los CIAMs. Todos los servicios se dirigen específicamente a lograr un desarrollo físico, psicológico y social del AM, así como de brindar asesoría legal ante casos de maltrato (de cualquier tipo), de prevención y promoción de la salud. 
MIMP, pautas para el funcionamiento de los CIAM
- Elaboración propia

Sin embargo, aquello que se menciona dentro de los lineamientos de la ley aún no se cumple del todo. Son pocos los CIAMs que realmente cuentan con todos los servicios que debería, incluso con algunos pocos que resultan básicos para la atención a adultos mayores. En este caso, resulta necesaria la toma de conciencia de la importancia de estos centros en cada comunidad, y que ésta realice las denuncias correspondientes para que sus derechos sean respetados. 

Referencias:

MIMDES. (2009). Pautas y recomendaciones para el funcionamiento de los Centros Integrales de Atención al Adulto Mayor. Recuperado de:  http://www.mimp.gob.pe/files/direcciones/dgfc/diapam/PAUTAS_CIAM.pdf

Escrito por: Valeria Yáñez Ponce

28 de junio de 2015

LA ANGUSTIA ANTE LA MUERTE

"La muerte puede en efecto, anclar la existencia del ser amado, pero no borrar del mundo su ser así."  – Viktor E. Frankl

El miedo ante la muerte o ansiedad ante la muerte es un fenómeno común en todas las sociedades y es considerado como uno de los motivos primarios que guían la conducta humana (Becker 1973).

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Se trata de un concepto que, enmarcado en la población adulta mayor, es difícil de comprender. Aunque existen estudios sobre el tema, las conclusiones en general pueden resulta inconsistentes; así, se tiene que una gran parte de la evidencia lleva a la conclusión de que el miedo ante la muerte tiende a ser mayor en los grupos más jóvenes y que disminuye a medida que se avanza en edad (Thorson y Powell, 2000). Por otro lado, un reciente meta-análisis de 49 estudios sobre el miedo a la muerte en adultos mayores (Fortner, Neimeyer, y Rybarczyk, 2000) halló que este miedo era estable entre las edades dentro del rango de 61 a 87 años.

En suma, se puede concluir que, de los hallazgos existentes, el miedo a la muerte se hace menor a lo largo de los años dentro de la adultez media y luego se mantiene estable en la vejez. Esto puede parecer paradójico, en el sentido de que lo que uno esperaría es que los adultos mayores presentasen una mayor ansiedad ante la muerte al compararlos con personas jóvenes al pensar que son más vulnerables ante éste suceso.

De un estudio llevado a cabo en los años 2004 y 2005, de Uribe y cols. (2007), que se realizó a 170 adultos mayores, se pudo llegar a conclusiones similares a las presentadas anteriormente; pero además se halló que las personas que presentaban creencias religiosas y guiaban su vida por ellas presentaban una mayor aceptación ante la idea de morir.

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Probablemente, la explicación tentativa más adecuada sobre estos hallazgos sea que, al haber transcurrido los años y haber sido expuesto a una mayor cantidad de experiencias relacionadas con la muerte, los adultos mayores han desarrollado una tolerancia y aceptación de la idea de ella; además de haber asimilado el hecho de que la muerte es inevitable y que, incluso, puede ocurrir en un futuro próximo. Lo que sí se reporta es el miedo a lo que ocurrirá con su familia luego de que ellos mueran.

Se hace necesario entonces, un proceso de adaptación amigable que ayude a las personas a aceptar la idea de la muerte como parte del proceso vital, así como también a los familiares de la persona adulta mayor. 

¿Cómo se puede lidiar con el miedo a la muerte de un adulto mayor?

Dealing with elderly parent's fear of dying - Elaboración propia


Referencias:

Cicirelli, V. (2001). Fear of death in Older Adults: Predictions from terror management theory. The Journals Of Gerontology, n° 57 (4). 358-366. Recuperado de: http://psychsocgerontology.oxfordjournals.org/content/57/4/P358.full

Donna Authers: How to deal with an elderly parent's fear of dying. Recuperado de: https://www.agingcare.com/Articles/dealing-with-elderly-parents-fear-of-dying-138570.htm

Escrito por: Valeria Yáñez Ponce

25 de mayo de 2015

LAS CAÍDAS, ¿CÓMO PREVENIRLAS?

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Las caídas son una “consecuencia de cualquier acontecimiento que precipite al paciente al suelo en contra de su voluntad” (OMS). Además, suelen ser causa de una alta morbilidad y mortalidad en el adulto mayor. Resulta de la interacción entre los factores de riesgo, como enfermedades crónicas, alteraciones del equilibrio y la marcha, fármacos y exposición a situaciones de riesgo u oportunidades de caer.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), tres de cada 10 adultos mayores sufren al menos una caída al año. En tanto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas mayores de 65 años son el grupo poblacional con más caídas mortales, y para el Ministerio de Salud (MINSA), el 80% de las caídas de personas de la tercera edad se producen en sus casas.


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Pueden tener graves consecuencias a nivel de la morbilidad, mortalidad y dependencia. Estudios realizados muestran que la incidencia anual de caídas se incrementa conforme a la edad. Una caída grave, con fracturas puede postrar al adulto mayor, quien permanecerá en cama hasta que se haya recuperado; aunque esto sería lo ideal, por lo general, la postración inevitablemente reducirá la independencia del adulto, así como también su autonomía y bienestar general, sin tomar en cuenta que se necesitará más ayuda para atenderlo y puede ser necesario contratar a un cuidador. 

Por otro lado, también se le asocian altos costos para los servicios de salud. Incluso una caída puede ser el primer indicio de una enfermedad no detectada, o la manifestación de fragilidad en el adulto mayor, y además ser un predictor de muerte. Con frecuencia, la persona que se ha caído, presentará un fuerte temor de volver a caer, lo cual hará que limite sus actividades cotidianas (síndrome post caída).

Fuente: Manual de Prevención de caídas en el
Adulto Mayor, Chile - Elaboración propia
Se han identificado dos tipos de factores de riesgo para las caídas, los intrínsecos y los extrínsecos:
Fuente: Prevención de caídas en el Adulto Mayor en el Primer Nivel
de Atención, México - Elaboración propia 

En base a los factores de riesgo identificados se hace posible una prevención adecuada, mediante el cambio principalmente del ambiente físico en donde se encuentra la persona, y por otro lado, de técnicas para la persona propiamente (adaptado de Philip Seiby, Adrian Griffiths, 1986):


Recuperado de El Comercio, 01 de agosto de 2014
En casa:
  • Los pisos y tapetes deben estar en buenas condiciones, sin obstáculos que puedan ocasionar tropiezos y caídas.
  • Evitar el desorden en los pasillos o sitios estratégicos para el adulto mayor.
  • Mantener una iluminación adecuada, es decir, brillante y sin destellos.
  • Las luces de noche deben localizarse en sitios estratégicos en toda la casa, sobre todo en escaleras y camino del dormitorio al baño.
  • Los teléfonos localizados de tal forma que las personas no tengan que apresurarse a contestarlos.
  • Los cables eléctricos no se encuentran en los sitios de paso.
En el baño: 
  • Usar alfombra o adhesivo antiderrapante en la bañera o la ducha.
  • Ubicar barandillas en las áreas de la tina de baño, ducha e inodoro.
  • Mantener el jabón, toallas u otros objetos de uso en el baño con fácil acceso.
  • La cortina debe evitar mojar el piso del baño.
En el dormitorio:
  • Tener una lámpara o interruptor al alcance de la cama.
  • Los tapetes tienen una superficie antiderrapante y no representan un riesgo de tropiezo, sobre todo los que están camino al baño.
En la cocina:
  • Limpiar derrames de líquido tan pronto como ocurran.
  • La mesa y silla de la cocina son firmes y seguras.
  • Se encuentra claramente señalado el encendido y apagado de la cocina.
  • Colocar los utensilios más usados a la altura de la cintura.
En los pasillos:
  • Evitar el desorden.
  • Apartar del camino los cables de aparatos electrónicos.
  • Quitar obstáculos en el camino desde el dormitorio hasta el baño.
Del calzado:
  • Los zapatos deben tener suela o tacones que eviten los deslizamientos.
  • Sustituir el calzado cuando se gasten las zuelas.
  • Evitar caminar descalzo.
  • Utilizar zapatillas bien ajustadas y que no se salgan del pie.
Por último, solo me gustaría dejar un vídeo sobre ejercicios para la prevención de caídas, que ayudan a fortalecer el sistema musculo-esquelético y de esa forma ayudar a la estabilidad del adulto mayor.




Referencias:

Programa Nacional de Atención al Envejecimiento. (2010). Prevención y Atención de las Caídas en la Persona Adulta Mayor. México. Recuperado el 25 de mayo de 2015 de  http://www.facmed.unam.mx/deptos/salud/censenanza/spivsa/antol%202%20anciano/2parte2013/V_caidas.pdf

Programa de Salud del Adulto Mayor - Ministerio de Salud de Chile. (2011). Manual de Prevención de Caídas en el Adulto Mayor. Chile. Recuperado el 25 de mayo de 2015 de http://web.minsal.cl/portal/url/item/ab1f8c5957eb9d59e04001011e016ad7.pdf

Escrito por: Valeria Yáñez

14 de mayo de 2015

LA IMPORTANCIA DE LA AUTOEFICACIA

Un aspecto positivo que contribuye a un envejecimiento saludable y pleno es la autoeficacia percibida, pero, ¿qué es exactamente?

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La autoeficacia hace referencia a que las creencias que tiene un individuo sobre sí mismo para planificar y llevar a cabo una acción específica influencian directamente en dicha acción (Bandura, 1982). 

En otras palabras, se trata de aquellos juicios que cada individuo tiene sobre sus capacidades, en base a los cuales organizará y ejecutará sus actos de modo que le permitan alcanzar el rendimiento deseado

Cabe resaltar que este concepto no incluye los recursos de los que dispone la persona, sino a qué hace la persona con ellos. Además, resulta importante en la salud del individuo y puede predecir conductas saludables; así como también del abandono de conductas nocivas (Campos y Pérez, 2007).

Las personas que confían en su habilidad para realizar correctamente alguna tarea se ponen metas altas y creen ser capaces de alcanzarlas; entonces, la autoeficacia puede predecir efectos en diversas variables de una actividad (en la persistencia, el esfuerzo, las metas que se pone, la planificación de estrategias, el mantenimiento de la motivación) que median en la relación entre la creencia que se tiene y el desempeño real que se tendrá.

Las personas mayores que invierten sus esfuerzos en el quehacer podrán mantener altos niveles de funcionamiento por periodos más prolongados; por lo cual es posible decir que la autoeficacia puede contribuir al mantenimiento del adecuado funcionamiento social, físico e intelectual a través del ciclo de vida (Berg et al., 2006). 

Aquellas personas que no tienen niveles adecuados de autoeficacia por lo general presentan autoestima baja y sentimientos negativos sobre su capacidad de superar los problemas que se les presentan durante la etapa de vida en que se encuentran y también sobre la que tendrán a medida que vayan envejeciendo, es decir, sobre su capacidad de control en el futuro: a esto se le llama autoeficacia para envejecer (Fernández Ballesteros, 2010).

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Los estereotipos culturales que se encuentran interiorizados producen expectativas pesimistas acerca del envejecimiento e impactan negativamente sobre la autoeficacia de las personas. Esto genera una disminución de sus aspiraciones y metas y también reducen las actividades que éstas llevan a cabo de manera general (Rice, Lockenhoff, Cartensen, 2002). Incluso las personas con expectativas positivas sobre su proceso de envejecimiento pueden ser vulnerables cuando sienten que podrían confirmar un estereotipo negativo existente acerca del grupo etario en que se encuentra (Steele, 1997).

Ahora bien, ¿cómo podemos lograr mejorar nuestra autoeficacia para el futuro? ¿cómo podemos apoyar a los adultos mayores cercanos a nosotros para que tengan una mejor autoeficacia? Una de las maneras en que podemos ayudar es buscando eliminar los propios prejuicios ante la vejez. Muchos tenemos prejuicios y estereotipos sobre el envejecimiento que están fundamentados en información equivocada y que debe ser descartada. Si ayudamos a eliminar este tipo de discriminación entonces podremos percibirnos y percibir a las personas mayores con una mayor autoeficacia.


Por último, me gustaría compartir una corta historia sobre una persona que, seguramente, tiene una alta autoeficacia, un personaje que quizá algunos no conocen: Fauja Singh.


Es un maratonista nacido es la India, que inició su carrera como atleta a los 89 años de edad. Participó en el recorrido de la antorcha olímpica en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Ha corrido 9 maratones internacionales y, a la edad de 101 años corrió su última maratón; declarando que correr es "duro" y que ahora requiere de otros cuidados y por ello de ahora en adelante sólo correrá para mantener su salud personal.


Referencias:

Timberlake, J. (2012). The Role of Self-Efficacy in the Quality of Life of Older Adults. Recuperado el 14 de mayo de 2015 de http://www.academia.edu/3220516/The_Role_of_Self-Efficacy_in_the_Quality_of_Life_of_Older_Adults

Arias, C., Pavón, M. (2012). La autoeficacia en el proceso de envejecimiento. Rev. Palabras Mayores, n°8. Recuperado el 14 de mayo de 2015 de  http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/palabrasmayores/article/view/1498


Escrito por: Valeria Yáñez Ponce